miércoles, 17 de octubre de 2012

José Ángel Romera, apasionado e incomprendido

JOSÉ ÁNGEL ROMERA
Experto en arte, spaghetti western y hard rock, cosas no necesariamente incompatibles, este esforzado ciudadano madrileño tiene obra escrita de la que no se avergüenza: Como un huracán y Tú ya no eres nada. Tal vez sus obras se avergüencen de él, y de ahí su tenaz fracaso. Por cierto, los serenísimos Grimaldi le reclaman derechos por el título de la primera. No harto de sufrir, se dedica también a la música en familia junto a su hermano en Leone (no da puntadas sin hilo). Vio un vacío en las publicaciones musicales y creó la cronética, un subgénero con el que promete pasarse una temporada entre nosotros. Suele decir cosas sesudas: "...este tren llega más rápido porque va por la vía del AVE" (2010), "...mi palabra favorita es zampabollos" (2011), "...mis palabras favoritas son mermado y tontolachorra, todo junto y muy típico de Soria" (2012). Es un creador que se busca a sí mismo...

El sueño ha vuelto a aparecer. Esperaba su vuelta ansiosamente, como nunca pude imaginar. El sueño ha renacido y yo necesito su compañía para no sentirme solo. Es una de las pocas cosas que realmente puedo considerar como algo mío, que me pertenece por derecho propio. Yo soy el culpable de que se haya instalado de por vida en mi cabeza, en mis noches, en mi tormenta. Tengo que reconocer que al principio me asustaba su continua presencia, su angustiosa manera de aparecer sin mi consentimiento, un día sí y otro no. Pero a las pocas semanas dejé que las cosas siguieran su curso natural y no puse ningún reparo a su llegada silenciosa.
Como un huracán

sábado, 13 de octubre de 2012

Claudio J. Mazza, el que lo profetizó en su tierra

CLAUDIO J. MAZZA
Lo que a él le parecía una fatalidad ligada al éxito, a los autores malditos nos parece un éxito de la propia fatalidad, de modo que ahí va lo que se está perdiendo la fama en beneficio de nuestro pequeño universo de fracasos y tropiezos. De su inagotable Suburbana, ahí presentamos este fragmento.



No todos servimos para ser héroes. No cualquiera vale. Hay que tener madera. Pero no solo los grandes actos son heroicos, las grandes batallas, las grandes gestas épicas. Hay muchos actos heroicos más sencillos, más cotidianos, más humildes. Los suburbios de la Historia están llenos de pequeñas heroicidades que los libros no registran.