sábado, 22 de abril de 2017

Luisa Gil



Predestinación,


Caminaba arrastrando mis pantalones acampanados larguísimos para descargar la mala suerte hasta que, enredado en una genista, entró el amarillo en mi vida y no pude volver a pisar un escenario. Ahora vivo en un trapecio y todo por culpa de los bajos.

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