sábado, 22 de abril de 2017

Pablo Vázquez



Clientes,

Mario tuvo que cerrar la boutique por culpa de los bajos. En la misma calle, un hipster costurero abrió su tienda de remiendos y le quitó los clientes jóvenes del barrio.
Murió la misma noche de jubilarse. Desde entonces, Mario atiende a los viejos compradores, tan fantasmas como él.

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